16 Feb 5 mitos sobre la auditoría de contratos

 

Como cada mes, llega la factura energética: una mirada rápida a la cifra que ya han descontado en el banco y archivada. ¿Reconoces esta escena?

La aparición de nuevas comercializadoras en el mercado y la divulgación de los beneficios de la gestión energética han despertado el interés de muchas personas por la auditoría y optimización de contratos energéticos en su negocio.

Se trata de utilizar la información que ya tenemos: con las últimas facturas energéticas podemos evaluar el consumo de un periodo y valorar las ofertas de las diversas comercializadoras. La información está disponible en la lista de comercializadoras que proporciona la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia.

Esta es la primera actuación que se suele llevar a cabo en un proyecto de eficiencia energética y prácticamente en todos los casos tiene como resultado un ahorro que se mantiene en el tiempo.

Pero tal como sucede con la mayoría de novedades, se han generado una serie de creencias que nos pueden llevar a tomar decisiones equivocadas, desde continuar ignorando nuestra situación contractual hasta tomar acciones mal fundamentadas.

 

Mito #1

“El gestor energético de mi compañía suministradora me ayudará a ahorrar”

Quizá un poco sí. Pero en el mejor de los casos, sus recomendaciones siempre irán orientadas a aconsejar sobre las mejores opciones del cliente dentrode la oferta de la compañía para la cual trabaja. Para conseguir el máximo ahorro, lo mejor es buscar un asesoramiento independiente.

Mito #2

“Para ahorrar, hay que cambiar de compañía eléctrica”

Tal como hemos dicho al principio, antes hay que valorar la oferta más actual del mercado y estar al corriente de las mejores condiciones disponibles, bien consultando los datos oficiales o bien consultando a nuestro gestor energético.

Mito #3

“El secreto está en bajar la potencia contratada”

Las tarifas del tipo 3.0 o 6.0 muestran en la factura la potencia que tenemos contratada. En el resto de casos, esta información no es visible en la factura y es necesario monitorizar la instalación para verificar hasta dónde es razonable reducir la potencia.

Si tenemos una tarifa 3.0 o 6.0 y reducimos más de la cuenta la potencia, podemos recibir penalizaciones económicas considerables por exceso de potencia. En las tarifas reducidas no existe penalización económica, ya que en el momento en que se supera la potencia contratada, salta el interruptor de potencia. En este casos, si se hace una reducción excesiva, se producen cortes frecuentes que pueden afectar a los equipos conectados, sin contar con la disminución de efectividad y confort.

Mito #4

“No sirve de nada optimizar el contrato: gran parte de la factura se va en impuestos”

Nuestra experiencia es que vale mucho la pena incidir en la parte en que sí es posible. Ahorros de entre el 10 y el 15% en el total de la factura anual son muy frecuentes. En alguna ocasión, la auditoria de facturas ha hecho salir a la luz defectos de facturación a favor del cliente que hemos gestionado con la compañía para conseguir el retorno de las cantidades facturadas de manera errónea.

Mito #5

“Al principio sí que se ahorra, pero se puede acabar pagando de más al cabo de un tiempo”

Esta creencia viene del cercano sector de las telecomunicaciones, que sigue políticas de precios más agresivas. De momento, no es el caso en el sector energético, si bien es necesario hacer un seguimiento continuado de los precios y del mercado.

 



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